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29.9.06

Sabina para siempre

El maestro Sabina brilló anoche con luz propia en Sevilla. Apenas llevaba media hora sobre el escenario cuando caí en la cuenta de que ese tipejo de figura escuálida y bombín negro había llenado de música la mayor parte de mi vida. Su largo repertorio me hizo reeditar algunos episodios inolvidables del pasado. Inolvidables, en parte, gracias a sus canciones. Sus comentarios intercalados entre canción y canción provocaron el delirio del público que abarrotaba el Auditorio sevillano. Fue un concierto para escuchar, ver, sentir... Pero sobre todo fue un concierto para dar rienda suelta a la memoria. El viejo cantautor sigue en forma. Gracias a él todavía me pregunto quién se dedica a robar el mes de abril o por qué la calle Melancolía puede ser un lugar maravilloso para pasar los días y las noches. Gracias, maestro. Digan lo que digan, tu voz quebrada siempre será una dulce melodía.

6.9.06

Mi bloc, mi blog

Es curioso esto de internet. Antes tomaba notas en un pequeño bloc y ahora lo hago en este espacio, designado con un nombre muy parecido: blog. Los tiempos cambian. Sin embargo, todavía no he conseguido meterme el ordenador de sobremesa en el bolsillo. Y de momento, me resisto a llevar el portátil de aquí para allá. Prefiero un ordenador como dios manda, con una gran pantalla y un teclado adecuado. Las PDA tampoco me llaman la atención, así que tendré que seguir usando el pequeño cuaderno de toda la vida. Lo cierto, amig@, es que no se sabe cuando pueden surgir las ideas. Pero si, llegado el momento, me encuentro sentado en el banco de un parque, prefiero escribir sobre papel. Aunque el destino último de mis pensamientos -o más bien, algunos de ellos- sea esta azotea ubicada en internet.