A menudo me gusta jugar a ser yo, sentarme frente al ordenador y expresar lo que siento, describir lo que veo y lo que no veo, alcanzar lo inalcanzable gracias a las palabras, engañar al más listo y entretener al menos avispado, atravesar océanos de hielo mientras mi corazón arde, desafiar al destino viviendo en el presente, esconderme en el vacío, comer a lo grande, leer cuentos chinos, aprender a ser alguien, comprar sin dinero, trabajar por amor al arte, escribir, escribir, escribir y empezar de nuevo. Como ahora.
A menudo me gusta jugar a ser yo, construir una azotea con vistas al infinito e invitar a cualquiera a visitar otros tejados, desafiar a la gravedad con los pies en el suelo, rebuscar en mi cabeza necedades que valgan la pena, dialogar con las palomas que detienen aquí su vuelo, fumar el humo que contiene el aire y apagar el cigarrillo que quema los pulmones, recuperar el tiempo perdido mientras pierdo el tiempo, hacer amigos, incluir el término "postear" en mi diccionario particular, navegar por internet sin remedio, escribir, escribir, escribir y terminar de repente. Como ahora.
19.12.06
26.11.06
Hoy... Mañana
Hoy aquí. Mañana allí.Hoy todo. Mañana nada.
Hoy te dicen: “Despierta, ya has dormido bastante”. Mañana no habrá quien duerma.
Hoy certeza. Mañana incertidumbre.
Hoy dolor de muelas que se hace insoportable y que no te deja hacer nada porque nada es demasiado para tanto dolor, millones de analgésicos que no sirven para nada porque nada no quiere saber nada de nadie, porque está harto de todo y no está dispuesto a seguir aguantando tanta impertinencia y tanta gilipollez, quiere acabar con todo pero todo también es demasiado para nada, porque nada, a pesar de no querer saber nada de nadie, no puede escapar, porque el mundo es demasiado pequeño y no hay dónde esconderse y el dolor de muelas sigue jodiendo como puede a cada minuto que pasa. Mañana, tal vez, visita al dentista, búsqueda de algún resquicio en el que enconderse, huída, adiós al dolor, demasiado, demasiada impertinencia y demasiados impertinentes, demasiada gilipollez y demasiados gilipollas que también buscan dónde esconderse pero no pueden porque ya no queda sitio para ellos cuando el dolor se acaba.
Hoy yo. Mañana tú, él, ella, nosotros, vosotros, ellos y ellas y vosotras y nosotras.
Hoy en casa del herrero. Mañana cuchillo de palo.
Hoy salmón noruego. Mañana bocadillo de salchichón.
Hoy amor verdadero que cura y que mata y que no deja dormir. Mañana lágrimas de desamor.
Hoy noctámbulo y emprendedor, cazador vespertino de sueños, amante de mujeres que con la mirada matan, habitante de un mundo de dolor que llora y que vive y que juega a las cartas, ladrón de besos, escritor de cuentos que no cuentan nada, pasajero de un tren a ninguna parte, matriculado en periodismo, licenciado en ciencias de lo que pudo ser y no fue, doctor en recuerdos inolvidables, coleccionista de almas, asesino de masas, vagabundo que malvive como no puede, millonario que derrocha lo poco que tiene, mercenario de mi propia guerra fría, amigo de la duda, enemigo de la tristeza, triste como tú. Mañana nadie.
Hoy por ti. Mañana por…
Hoy piensas: “Todo pasa y todo queda”. Mañana: “¿Todo pasa? ¿Todo queda?”
Hoy felicidad. Mañana tristeza.
Hoy se acaba. Mañana empieza hoy.
12.11.06
Un nuevo amanecer
Desde hace algunos días mi vida es una cuenta atrás, un guión escrito de antemano por ti, una película basada en hechos reales que supera por igual la realidad y la ficción. Una historia con principio, desarrollo y desenlace con nosotros como protagonistas. Tú y yo.Todo comienza en el mes de abril. Un día cualquiera. Un año cualquiera. El principio puede ser el principio de cualquier historia: dos personas que se encuentran; una simple casualidad (o una casualidad simplemente); una calle vacía (en una bella ciudad); una mirada… Y mientras aparecen en pantalla los créditos de entrada, ella sonríe. Entretanto, el sol se desvanece en el horizonte. La luz se apaga. Un fundido a negro da paso al título de la película.
El desarrollo ya lo conoces. Una cita por la noche. Cena en primer lugar. Tomaré sopa, gracias. Yo también. Vino para acompañar. La vela permanece encendida en el centro de la mesa. Luz tenue. ¿Cómo llegaste aquí? ¿A qué te dedicas? Sí, yo tampoco soporto a esos hipócritas que parecen tener solución a todos los problemas que el mundo padece. El mundo está hecho una mierda. ¿Tomarán algo de entrante? Sí, una verdadera mierda. De postre he de recomendar a los señores la tarta de la casa. No tomaremos postre, gracias.
A eso de las dos de la madrugada, tras la cena y dos copas de más, llega el momento del beso. El cielo estará a sus pies en tan sólo unas semanas. Antes, ella habrá jurado pasar el resto de sus días junto a él. Tal vez después.
El tiempo pasa. Una noche, dos noches, tres noches. Un coche que atraviesa el país. El mar como telón de fondo. Lisboa es demasiado grande para los dos. El viento azota sus rostros mientras pierden la mirada en el infinito. Dos cuerpos que se entremezclan. Una noche más. Un viaje inolvidable. Y tantas otras noches.
La vela se derrite. La luz se debilita. Son demasiados los recuerdos que pasan por su mente en un solo momento. Sentado sobre la cama, el joven enamorado lee con atención los folios que acaba de encontrar en un cajón de la mesita de noche. Es el guión de una película que narra el encuentro de dos personas. Un día cualquiera del mes de abril. Un año cualquiera. Una historia con principio, desarrollo y desenlace con nosotros como protagonistas. Tú y yo.
El desenlace ya lo conozco. Tres protagonistas son demasiados para esta historia. La vela se consume. La luz se apaga. Pero el sol aparece lentamente en el horizonte. Y mientras la luz cálida de un nuevo amanecer sortea la silueta de un hombre en primer plano, una última palabra aparece sobreimpresa en la pantalla. Fin. Después, fundido a negro.
8.11.06
Resucitar
En primer lugar, es conveniente desempolvar los textos olvidados. Volver a empezar. Como en los viejos tiempos, cuando el reloj no marcaba las horas y el mundo cabía en estas cuatro paredes. Ahora las paredes no son las mismas, pero el mundo sigue girando sobre sí mismo mientras el tiempo pasa. Tú tampoco eres el mismo de antes. El tiempo no pasa en balde. Torres más altas han caído desde entonces, es cierto, pero nada te puede hacer caer a ti.
“Gabriel suele mentir”. Así comienza uno de esos textos olvidados que ahora vuelves a leer después de tanto tiempo. Esta jodida vida se ha llevado demasiados momentos sin que te des cuenta. Has permanecido muerto sin haber apretado el gatillo. Pero ha llegado el momento de resucitar. Desafiando a la muerte. Disparando a matar.
“Miente simplemente porque no le basta con decir la verdad”, continúa el texto. La verdad nunca es suficiente, pero a ti te basta.
“Gabriel suele mentir”. Así comienza uno de esos textos olvidados que ahora vuelves a leer después de tanto tiempo. Esta jodida vida se ha llevado demasiados momentos sin que te des cuenta. Has permanecido muerto sin haber apretado el gatillo. Pero ha llegado el momento de resucitar. Desafiando a la muerte. Disparando a matar.
“Miente simplemente porque no le basta con decir la verdad”, continúa el texto. La verdad nunca es suficiente, pero a ti te basta.
31.10.06
¿Mañana?
No tengo miedo. He mirado hacia arriba y el cielo sigue en el mismo lugar. Juraría que hasta ayer era otoño, pero hoy el día es espléndido y todo me hace dudar. El reloj sigue funcionando. Supongo, entonces, que el tiempo pasa.
La música suena, una canción tras otra. No es momento de escuchar un vals. Una voz quebrada habla de sobrevivir. Supongo que no es para tanto, pero así es el rock. Unas veces se gana y otras veces se pierde, pero siempre hay que apostar cuando las guitarras rugen y el nivel de adrenalinan sube. Se trata de vivir al límite, como si cada segundo fuera el punto y final de nuestras vidas. Hoy aquí. Mañana no importa. Ahora, por favor, discúlpenme. Una nueva canción acaba de comenzar. Y tengo que vivir.
La música suena, una canción tras otra. No es momento de escuchar un vals. Una voz quebrada habla de sobrevivir. Supongo que no es para tanto, pero así es el rock. Unas veces se gana y otras veces se pierde, pero siempre hay que apostar cuando las guitarras rugen y el nivel de adrenalinan sube. Se trata de vivir al límite, como si cada segundo fuera el punto y final de nuestras vidas. Hoy aquí. Mañana no importa. Ahora, por favor, discúlpenme. Una nueva canción acaba de comenzar. Y tengo que vivir.
29.10.06
Equilibrio
Ella nació para estar con él, pero es demasiado joven. Él es lo bastante adulto como para arriesgarlo todo cuando las apuestas están 10 a 1 en contra. Ella se deja abrazar cuando tiene frío. A él le gusta arriesgarlo todo mientras se abraza a ella. Dicen que algo llamado amor les obligó a apostar. Y ganaron. Ahora tratan de huir de la monotonía. El cielo siempre se vuelve oscuro cuando anochece y la luz sólo regresa con cada nuevo amanecer. Lo han intentado todo. Pero es difícil escapar sin saber hacia dónde. Por ello se inventan historias de las que son protagonistas: sueñan con ser dos asesinos a sueldo a los que no le quedan balas, los reyes de un castillo sin puertas ni murallas... O tal vez los detectives que siempre acaban descubriendo al asesino o los bloques de piedra con los que se construye un enorme castillo. Qué más da. La plaza está tan vacía como una nevera vacía. Tan sólo pueden verse las sombras de dos figuras que se dan la mano emulando a algún artista del alambre. Tratan de mantener el equilibrio.
22.10.06
Una azotea en el fin del mundo
El joven escritor continuó caminando hasta descubrir una azotea con vistas al vacío infinito. Fue entonces cuando se detuvo. Tal vez el mundo termine aquí, pensó, y concluyó su camino. Ante sus ojos, la inmensidad de un océano que se confunde con la línea que lo separa del cielo allá en el horizonte. A sus pies, el azote de las olas. Ha merecido la pena caminar hasta aquí, piensa en ese instante, mientras el aire frío acaricia su rostro. Sus pasos se han detenido definitivamente al borde de este precipio incomparable. Cuando era niño pensaba que el mundo no tenía límites, que la tierra era infinita y que ningún hombre sería capaz jamás de alcanzar los límites que, ahora, muchos años después, él ha conocido.Es el momento de regresar, murmura para sí mismo, mientras se agacha para coger una piedra del suelo y lanzarla al agua. Espera unos segundos, un minuto... Pero no logra escuchar el sonido de la piedra cayendo al mar. El rugido de las olas, el viento que se hiela a cada segundo que pasa, el aleteo de las gaviotas... Todo ello forma parte de este paraíso eterno. Ahora lo sabe. Desde esta azotea no pueden contemplarse otros tejados. Tan sólo el infinito.
19.10.06
Caminando
Camino sin descansar porque descanso cuando camino. Sólo al caminar el mundo parece más pequeño. Todo está al alcance de la mano. Lo mejor de todo es recordar -como lo hago ahora- estos días que ya pertenecen al pasado, días en los que he vuelto a caminar acompañado de Ana, mi inseparable compañera de viaje. Nuestras maletas recorrieron durante once días algunos de los rincones más bellos de Polonia e Irlanda. Y en ellas hemos guardado un buen puñado de recuerdos.Sólo ahora, aquí, de nuevo en mi azotea, me siento cansado. Y mientras deshago las maletas me da por recordar alguna canción desconocida que llena de vida la noche de un pub de Cracovia. Mis ojos todavía parecen estar contemplando el dulce color anaranjado del atardecer en un paisaje ahora ya lejano. Quiero seguir caminando a lo largo y ancho del planeta. Sólo así me siento vivo. Quiero perderme entre la multitud que abarrota una taberna en Galway, mientras apuro el último trago de cerveza. Quiero dejarme arrastrar por la corriente del río Dunajec, mientras observo de reojo la frontera eslovaca en la orilla derecha. Quiero contar de nuevo con Dani para hacer de las distancias interminables un delicioso paseo. A él, pero también a Asia, a Ania y a su encantandora familia, quiero darles las gracias. Gracias por caminar a nuestro lado. Gracias por permitirnos meter un trocito de mundo en nuestra maleta.
3.10.06
No llueve
Todo está en calma. Tan sólo la dulce voz de Madeleine Peyroux quebranta el silencio de esta habitación. Supongo que es hora de dormir. Pero yo sigo aquí, atrapado en la red, tecleando suspiros en esta noche quieta. Salgo a mi azotea y miro al cielo. Las nubes parecen pasajeras de un vuelo que están a punto de perder. Se mueven al ritmo de un viento otoñal que anuncia lluvias. Pero no llueve. La canción que suena ahora lleva por título "This is heaven to me". Una delicia. El saxo da forma a una melodía que se desvanece lentamente hasta devolver el silencio absoluto a este lugar. Y poco más.
1.10.06
Echarte de menos
Podría hablar de amor o decirte simplemente que te quiero, perderme entre las páginas de algún libro y hacer que el tiempo pase más deprisa, sentir que el lunes ya ha llegado y tú con él, tener la certeza de que esta semana es sólo para nosotros, para ti y para mí, para nosotros, escribir frases deshilvanadas en este blog diseñado para nadie pero abierto al mundo entero, disfrutar de tu sonrisa infinita en la foto que dejaste sobre esta mesa desordenada, navegar en un mar de dudas, soñar contigo. Podría, simplemente, echarte de menos, como hago ahora.
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